Vos, no sé

Qué lástima porque te amaba
y vos,
no sé.
Pero llegué a sentir ese calor,
no ya de tu cuerpo.
Qué lástima porque sentías
(yo lo vibré)
se te escapaban las palabras
que finalmente negaste con  tu mirada.
Qué lástima que te encerraste
en tu mundo solo y frío
dejándome sin saber
cómo era lo profundo de tu alma.

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