Desde mi orilla

Tu corazón de agua fluye
corre rápido
estuvo demasiado estancado en mi orilla
y ahora se derrama en otras,
entre piedras, dando saltos,
brillando en la arena.
Tengo todavía que exorcizar tus besos:
los conjuros no resultan,
los días pasan
las tardes, eternas,
y el olvido no llega.
Son ajenas las otras pieles,
frías como tus ojos cuando se apartaron de mí.
Te veo desde mi orilla
y tu mirada dura se clava
en mi dolor.
Te veo pasar sin mirar atrás,
por delante, la calle oscura,
y los caminos que nos alejan
cada vez más.

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