Las horas del día

La mañana es mi enemiga
te abruma, te atrapa
no te devuelve a mis brazos.
A la noche te llegan mis besos
esos que volaron todo este tiempo,
esos que construimos cada tarde
todos los días.
Las tardes, que ahora sienten la ausencia
de tu boca, tus manos
tu palabra y tu mirada.
Tu mañana mata el deseo
venda los ojos
conduce a la soledad.

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