Otro martes

Otro día de lluvia,
otro oscuro día sin sol
nos regala esta tarde,
donde no nos importa
salir y encontrar charcos,
porque nos sorprende que transcurra el tiempo
afuera,
si sólo nos urge el adentro
en nuestro tiempo de sábanas,
si cuando cerramos la puerta
sólo importa la tenue luz,
la que ilumina mi cuerpo entre tus manos.
Sólo la débil música
que acompaña tus movimientos,
que escucharé en ocasiones,
para olvidarla en la marea de tus brazos.
Mirándote me pregunto
cuál será esa falla
que hace inevitable esta necesidad
de ahogarnos en nuestro aliento,
en esta desesperación de besarnos,
de traspasar el límite de tus ojos
en mis ojos,
de adentrarnos y desafiarnos,
de subir la apuesta de la entrega
cada vez más arriba,
de subirnos cada día
a un nuevo vuelo.

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