Temporal

Llueve
todo el día llueve
y el viento no para de soplar.
Rugen las olas.
Los morros escondidos
detrás de nubes a ras del suelo
dejan adivinar su verde.
Hay olas hoy
ayer la calma.
La arena negra
y el mar gris.
La espuma blanca, blanca
se desparrama
se derrama.
Volvieron los urubúes
esta mañana:
se posaron en el poste,
vigilando,
como siempre,
apuntando al horizonte.
Unos gráciles pájaros negros
de alas quebradas danzaron,
planearon
audaces
desafiando al viento.
Las gaviotas volaron bajo
oliendo el pescado,
bajo bajo
contradiciendo sus alas blancas,
mentirosamente limpias.
Ahora está
la playa desierta,
sólo el rugir del viento
la puebla.

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