Ayer tu hielo

Ayer
la puñalada certera
la estocada final que no esperaba.
Después de pasar la prueba
de enfrentarme a verte otra vez
tu respuesta me golpea,
me hiere de nuevo.
Cuando creí encontrar la calma
y poder superarlo
tu cachetada virtual
me desconcierta
como si fuera yo
la que te hubiera lastimado.
Como si te persiguiera,
si te hiciera escenas por tu olvido,
como si te reprochara
el hielo que nos separa.
Después de tanto tiempo
con tu presencia constante
cotidiana
imprescindible,
pretendés que me resigne,
de repente,
a tu ausencia
a tu indiferencia
a tu vacío.

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