Para que no escuches

Mi amor…
te lo digo despacito
para que no escuches
para que no te asustes,
no salgas corriendo de mí.
No te asustes, mi amor,
que el mío es de entrega
no de exigencia,
de a ratos, de a hermosos ratos
no de convivencia.
Sin desgastes, sin choques,
sin pedir cuentas.
Ni siquiera sabe si es real,
ni tampoco lo piensa.
El mío es así, suavecito,
para que no te arrepientas.

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