Encrucijada

Un nudo en el estómago hasta verte
unas lágrimas que corren
un temblor en la garganta
un frío que me estremece.
No sé cómo decirte tantas cosas,
sin ser ingenua, tan trivial,
sin complicar las cosas
sin cambiar las reglas
sin quebrar la promesa
de nunca dejar de reír,
de nunca permitirnos sufrir,
de detenernos antes de lastimar.
¿Cómo volver al punto de partida,
cuando todo era tan fácil?
Tan claro, tan simple.
¿Dónde se abrió la encrucijada,
que no vi el cambio en el camino?
¿Dónde el sendero se hizo oscuro,
enmarañado, peligroso?
¿Dónde la caminata despreocupada,
alegre, suave, soleada
se hizo
búsqueda desesperada,
y el día se hizo destemplado,
amenazante y frío?
Quizá fue cuando tus ojos
se clavaron en los míos
y me dijeron cosas
que tus labios nunca dirán.
Cuando tus manos dulces
se enredaron con mis manos
y escribieron en mi cuerpo poemas
que mis oídos no escucharán jamás.
Cuando tus labios susurran en mi pecho
promesas de amor
que no se cumplirán.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Dedicadas, Poesía. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s